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martes, 23 de agosto de 2011

Infiltrada

Ya estoy infiltrada! Ayer por la mañana me pusieron la primera infiltración y espero que la última. Madre mía!!! Eso es la muerte a pellizcos, qué dolor! Tengo que decir que yo tenía la cicatriz muy sensible y me dolía bastante sin necesidad de pinchacitos, así que a pesar de las aplicaciones de crema anestésica y de envolverme en papel transparente, que estaba hecha un cuadro… no me sirvieron de mucho porque cuando empezó a pincharme por toda la cicatriz vi las estrellas. Por último y para terminar la acupuntura asesina, me quemo la cicatriz con crioterapia...
Tengo todas mis esperanzas puestas en que este tratamiento funcione y que con una sola sesión sea suficiente. Dentro de mes y medio tengo que volver y ya se me ponen los pelos de punta. De aspecto está muchísimo peor que antes, pero es pronto para analizar resultados, le daré una semana a ver como evoluciona.
Ahora tengo que proteger muy bien la cicatriz del sol, ya que quemaduras y sol son incompatibles. Sé que la cicatriz no va a desaparecer y desafortunadamente no puedo recuperar esos tejidos, pero me conformaría con que se redujera la inflamación y se aplanara. A ver si lo conseguimos!

viernes, 19 de agosto de 2011

Queloides

Nada más terminar el tratamiento me retiraron el reservorio, momento importante en todo el proceso porque significaba el fin de los tratamientos. La operación para retirarme el reservorio fue un poco desagradable y bastante molesta, pero lo peor no fueron los 20 minutos de quirófano, sino la cicatriz hipertrófica o también conocida como queloide que me apareció. Mes y medio después y con muchas dudas acerca del aspecto de la cicatriz acudí de nuevo al cirujano y confirmó mis sospechas, no cicatrizo bien en esa zona. La cicatriz se había atrofiado y como solución me propuso volver a intervenir para limpiar la zona y coser de nuevo. No había garantías de que quedará bien, pero había que intentarlo.  Dos meses después de la segunda intervención, me encuentro otra vez en el punto de partida. Vuelvo a tener un queloide, más grande y doloroso.  Dejando a un lado la parte estética de mi escote, quiero destacar que un queloide puede producir irritabilidad y sensibilidad de la zona, movilidad reducida, dolor y picor. Los que me conocéis sabéis que no podía dejarme ni un solo síntoma en el camino, así que los tengo todos y es bastante molesto.

Llegados a este punto, me toca probar con otros tratamientos. Así que he acudido a un dermatólogo para tratarme la cicatriz. El médico dice que la cicatriz va a ser muy difícil que desaparezca, pero que con el tratamiento vamos a intentar reducir la inflamación y sobre todo el dolor.


El tratamiento que me van a aplicar son inyecciones de corticoesteroides y crioterapia. Me pondrán una inyección, que se aplica directamente sobre la cicatriz, una vez al mes y veremos que tal.  Espero que esto funcione porque parece mentira que después de todo lo que he pasado, una cicatriz de 10 cm me esté dando tantos problemas.

Para los que no sabéis lo que es un queloide os cuento que es una lesión de la piel formada por crecimientos exagerados del tejido cicatricial que puede ser producida por incisiones quirúrgicas, heridas traumáticas, sitios de vacunación, quemaduras, varicela, acné, radiación, piercings o incluso pequeñas lesiones o raspaduras. La mayoría de los queloides se aplanan y se hacen menos visibles con los años.

Si este tratamiento no funciona me han hablado de la posibilidad de darme un par de sesiones de radioterapia en la zona. No me gustaría tener que llegar a esto, porque ya he pasado por la radio y repetir experiencia sería lo último que me apetecería hacer. En fin os iré contando.